Parque Nacional Archipiélago de Los Roques

Parque Nacional Archipiélago de Los Roques

Los Roques Archipelago. NASA Johnson Space Center. http://eol.jsc.nasa.gov

Dentro del sistema costero-in­sular de Venezuela, uno de sus componentes más relevantes es la cadena de islas sobre el mar Caribe, denominadas Dependen­cias Federales de Alta Mar. Aparte de las islas de Margarita, Coche y Cubagua, que confor­man el Estado Nueva Esparta, el conjunto de posesiones insulares nacionales está integrado por las islas: La Blanquilla, Los Testigos, Los Frailes, Las Aves, La Sola, Los Hermanos, de Aves, La Orchila, La Tortuga, Los Monjes y por el archipiélago de Los Roques, conceptuado como el rasgo físiográfico más sobresa­liente, no sólo por sus excepcio­nales atributos del medio natural y la enorme belleza de sus am­bientes marinos, sino también por su importancia económica y social.

El archipiélago de Los Roques está situado al norte franco de la costa central de Venezuela, a una distancia aproximada de 166 km. del puerto de La Guaira, lo que equivale a 84 millas mari­nas.

Desde hace muchos años, la riqueza biológica de sus aguas ha mantenido una intensa activi­dad pesquera, artesanal e industrial, principalmente de botuto y otros crustáceos comestibles. Por otra parte, el potencial tu­rístico de esta zona estimuló la concurrencia de visitantes de alto poder adquisitivo que dis­ponían de sus propias embarca­ciones.

Tanto las pesquerías comer­ciales como el turismo repercutieron desfavorablemente sobre los recursos naturales y escénicos del archipiélago y de una manera particular influyeron la ocupa­ción y urbanización no controla­da de áreas públicas por los par­ticulares. Ante este proceso irre­gular que comprometía los propios intereses nacionales, el Esta­do tomó la decisión de designar toda la zona como Parque Na­cional. Por virtud de esa Resolu­ción, que no enajenó los dere­chos de la población de El Gran Roque ni los de los pescadores nativos, quedó asegurada la pro­tección de esta área natural.

El Parque Nacional Archipié­lago de Los Roques fue establecido por Decreto Ejecutivo N.° 1.061 de fecha 8 de agosto del año 1972, y comprende espa­cios de tierra y mar abierto que ocupan 225.153 hectáreas. Los linderos oficiales forman un rectángulo que encierra las si­guientes islas y cayos: El Gran Roque, Ratas, Francia. Carene­ro, Sargo. La Tiñosa, Pepino de Mar, Envenenado, Mosquito, Carbón. Carbonero, Guarura, Felipe, Boca Grande, Nordeste, Pelona, Zancudo, Sal. Garrapa­tero, Chipi-Chipi, Pirata y de­más cayos y aguas marinas den­tro de dicho rectángulo.

EL MEDIO FISICO Y LOS RECURSOS NATURALES

La historia geológica y la evo­lución geomorfológica del archipiélago presentan rasgos bastan­te definidos. Los estudios realizados han revelado que la forma­ción conocida como Complejo Granítico de El Gran Roque tuvo su origen durante el Cretá­cico Superior en rocas ígneas me­tamorfizadas, que hoy afloran en los cerros de El Gran Roque. Según .las investigaciones de Hess, citadas en el Plan Rector, es probable que las variaciones de la morfología tengan su ori­gen en un movimiento geosincli­nal que abarcó toda el área de las Antillas (17). Existe también la posibilidad «que estas forma­ciones de geoanticlinical corres­pondan por una parte a la cade­na montañosa del litoral de la Cordillera de la Costa y por la otra a la serie de islas que se extienden hacia el Este y de la cual forma parte el archipiéla­go»(17).

En etapas posteriores, la for­mación del relieve submarino de estas islas fue influenciado por la acción de las corriente marinas y, de manera particular, por la actividad generatriz propia de los corales, moluscos y otros gru­pos de fauna y flora marina.

El relieve, en el archipiélago, presenta rasgos muy sobresalien­tes entre los que destacan, la gran barrera de arrecifes denominada Cabecera de Los Ro­ques, que se extiende, en forma de arco, en dirección norte-sures­te, con una longitud de casi 24 km. hasta la boca de Sebastopol y la angosta barrera formada por los cayos Nube Verde y Salina, ubicada al Sur y que tiene unos 2 km. de longitud.

Al Sur del archipiélago apare­ce una plataforma submarina angosta y abrupta donde las profundidades del mar oscilan entre los 500 y los 1.0(X) metros. Al Norte, la plataforma es más ancha y las profundidades son inferiores a los diez metros.

No se tiene un conocimiento preciso y detallado de las carac­terísticas climatológicas del ar­chipiélago. La información disponible se basa en datos aislados recabados por científicos, en el conocimiento que tienen los nati­vos de la zona y en la extrapola­ción de los registros de la vecina isla de Orchila, donde las condi­ciones son muy similares.

«En términos generales se pue­de afirmar que en el archipiélago predominan condiciones caracte­rizadas por una acentuada ari­dez, que es interrumpida por chubascos ocasionales y por un período más intenso y uniforme de lluvias, desde septiembre has­ta enero. Los días son soleados y calurosos, pero las temperatu­ras bajan durante la noche. La media anual de temperatura es aproximadamente de 27,3 C. Al igualque en la Orchila, los meses más calientes son septiembre y octubre y el más fresco es febre­ro» (17).

En cuanto a la precipitación, los registros de la Orchila indi­can que el promedio anual de precipitación allí fue de 250 mm.

De un análisis integrado de los datos meteorológicos correspon­dientes a las estaciones de La Orchila, La Asunción en la Isla de Margarita y Punto Fijo en la zona árida del Estado Falcón, el plan de ordenación del Parque Nacional Archipiélago de los Roques concluye que, el tipo de clima de las mencionadas esta­ciones puede catalogarse como «árido-desértico, caracterizado por la ausencia casi total de vege­tación y una aridez aumentada por la acción de los alisios sobre el mar» (17).

En ninguno de los cayos hay corrientes permanentes o inter­mitentes de agua superficial, ni depósitos de aguas subterráneas con posibilidades de aprovechamiento. No existe, por tanto, una red hidrográfica para el drenaje de las aguas de lluvia. Estas se filtran rápidamente al suelo o es­curren al mar.

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LAS ZONAS DE VIDA Y LA VEGETACION

En base a la clasificación de Zonas de Vida de Ewel y Ma­driz (9), el archipiélago de Los Roques ubicado dentro de las categorías: Maleza Desértica Tropical y Monte Espinoso Tro­pical.

Según Tamayo (24): «La flora de plantas superiores del archi­piélago se reduce a 25-30 especies entre las cuales resaltan los man­gles… las especies halófilas de gruesas hojas como frutos; una salicornia de hojas recogidas y suculentas que dan al tallo la apariencia de ser articulado…una gramínea Sporobolus vigini­cus, provista de tupida red de rizomas, mediante los cuales se implanta en la arena playera y tiende a fijarla…»

En las colinas de El Gran Ro­que aparece una comunidad ve­getal típicamente xerófila mega-térmica donde abundan las camefitas como la hierba de vidrio, también hay dos cactáceas, una de las cuales, la guasábara de flores amarillas, imprime gran colorido al paisaje; la otra es el Melocactus caesius. En El Gran Roque y en otros cayos aparecen con frecuencca especies como el tabaco de pescador.

En la flora costera los tipos de plantas más habituales son los manglares. Estos se desarro­llan en las zonas acuáticas de po­ca profundidad de las lagunas y bahías y también en las áreas de costa donde las mareas penetran tierra adentro. Están formados por las cuatro especies siguien­tes: Rhizophora mangle, Avicen­nia nitida, Laguncularia racemo­sa y Conocarpus erectus.

En los bajos fondos marinos propera la valiosa Thalassia tes­tudinum, que forma praderas donde se refugian la importante tortuga verde y la carey. En losarrecifes viven en asociación sim­hiótica con el coral sartas espe­cies de algas como la Halimedu favulosu y el Penicillus capitatus La sedimentación de estas algas ayuda en gran parte a formar la plataforma del archipiélago.

LA FAUNA SILVESTRE

Los recursos animales presen­tan un acusado contraste entre la pobreza de especies y pobla­ciones terrestres, y la singular riqueza de la avifauna y la fauna marina.

En el primer caso, la evolución de las formas de vida animal, ha estado fuertemente influen­ciada por las limitaciones del cli­ma, la disponibilidad de alimen­to y la presencia de los predado­res, incluido el hombre. Sólo un escaso número de especies terrestres ha logrado adaptarse y so­brevivir en las condiciones de este medio hostil. Entre los repti­les que viven en las islas, se en­cuentra: La iguana, de hábitos arbóreos que se ha adaptado a vivir en las areas pedregosas; y el lagarto negro, una especie en­tomófoga que ha tenido que am­pliar la base de su alimentación recurriendo a las flores de la tuna guasábara, los frutos del buche o melón y los huevos de los pája­ros bobos (17).

A estas dos especies citadas hay que añadir tres lagartos in­sectívoros como son el machurite, el mea-mea y la salamandra. En El Gran Roque hay algunos chivos y perros traídos de tierra firme y una población no muy numerosa de ratas. No existe ningún otro mamífero, así corno tampoco se ha constatado la pre­sencia de ofidios.

La avifauna es muy rica en especies nidificantes y migradoras cuya fuente principal de ali­mentación es el mar. De la nutrida lista de la avifauna pueden mencionarse las siguientes espe­cies: los pájaros bobos, como la boba marrón y la boba rabo blanco; varias especies de gavio­tas, como la tiñosa, que anida en las ramas del manglar, la ga­viota común, la gaviota tiznada, la gaviota real, el guanaguanare y el alcatraz; la garza pechiblan­ca, la tijereta de mar, el garzón cenizo y la garza rojiza.

El pequeño grupo de aves te­rrestres «comprende aquellas aves propias del medio xerófilo de la costa continental venezola­na y que han fijado su residencia en esas islas, compuesto princi­palmente por la tortolita, el pica­flor rubí, el pitirre gris, el garrochero curazoleño, el bobito encrestado curazoleño. Las formas endémicas de esta avifauna se­rían la reinita y el canario de mangles» (12).

La fauna marina y otras for­mas de vida oceánica consti­tuyen el recurso natural más rico e importante del Parque Nacio­nal Los Roques. Se ha estable­cido que: el gran volumen de detritos transportado por la co­rriente ecuatorial del Sur y de­bido al ascenso de grandes masas de agua frente a la costa venezo­lana (fenómeno de la insurgencia o up-welling), con abundancia de especies pelágicas, es retenido en un alto porcentaje por las islas situadas frente a la costa venezo­lana (17). Los peces aprovechan las praderas de Thalassia y otras hierbas submarinas para refu­giarse y alimentarse. En los fon­dos someros de las aguas interio­res de la ensenada o bajo de Los Corales se pueden observar los quelonios marinos. Las tortugas, al igual que la langosta y el botuto han sido explotados tradicio­nalmente en una forma muy in­tensa por pescadores locales y provenientes de la Isla de Margarita.

Del grupo de peces se pueden mencionar como especies repre­sentativas las siguientes: la cachama amarilla, la blanca, la medio luto y la isabelita; el candil, el rabirubio, el cachicato, el na­vajón azul y el trampa o conejo; la cachúa; varias especies de lo­ros, el perico, el guacamaya, el colorado y la raya. Se encuen­tran también varias especies de pargo, la cunamero, la toña, el coro-coro negro, el amarillo y el barbudo o salmonete. Son im­portantes también, la macarela, la carachana, el cataco, el jurel, el pámpano, la carapachona, el canalero, la lisa, la mojarra y la picúa.

Sin embargo, las especies co­merciales más importantes del archipiélago son las langostas de mar, de las cuales hay tres especies del género Panulirus y una del género Scyllaridae, y los mo­luscos como el botuto comesti­ble (24).

Además de los importantes re­cursos vivos del mar que se aca­ban de mencionar, el Parque Na­cional Archipiélago de Los Roques cuenta con otro valiosísimo recurso natural, los arrecifes co­ralinos.

«Los arrecifes son las comuni­dades más productivas biológi­camente, más diferentes taxonó­micamente, y las más celebradas desde el punto de vista estético. Los arrecifes de coral en Los Ro­ques no son una excepción; este atolón alberga una gran variedad de vida; desde el plancton mi­croscópico hasta especies de gran tamaño. Los arrecifes en sí están formados por varias especies de corales, tales como el cacho de venado, cerebro, gorgoniáceas.

Otras especies que forman los llamados manchones arrecifales aparecen dispersas en el area de la Ensenada de los Corrales y son entre otras Montastrea annularis y Diploria labyrintisformys. Los arrecifes localizados al este, en la Cabecera de Los Roques y en la parte Sur de los cayos Nube Verde y Salina están formados principalmente por Acropora palmara. Montastrea annularis, Millepora sp. y Alcionarios. Cerca de los corales abunda el plancton diminuto. Estos organismos son fuente de alimento para muchas especies de animales marinos y para el mismo coral.

Otros ejemplos de formas de vida que se encuentran entre los arrecifes, son los erizos negros y los erizos blancos: también se encuentran con frecuencia entre las hendiduras de los arrecifes la anémona incrustante, el can­grejo moro y las esponjas de for­mas cilíndricas.

Muy cerca de estas formacio­nes arrecifales se hallan los peces coralinos de formas extrañas y colores brillantes. Estos peces no solamente tiene valor económico para los pescadores locales, sino también para los usuarios del Parque, aficionados al submari­nismo de observación o fotográ­fico, a quienes ofrecen imágenes de un valor estético incalculable: Algunos de los más notables por su belleza son los loros de varios tonos de verde; las cachamas de cuerpo plano y alargado (17).

9.- Ewel, J.J. y Madriz, A.- Zonas de Vida de Venezuela. Memoria Explicativa sobre el mapa Ecológico. Ministerio de Agricultura y Cría, Dirección de investigaciones, Caracas, 1968.

12.- Gines H. Yépez, G. El Archipiélago de los Roques y la Orchila, Avifauna de la Islas. Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, Caracas, 1956.
17.- Parque Nacional Archipiélago de Los Roques – Plan Rector. Ministerio de Agricultura y Cría, Dirección de Recursos Naturales Renovables, Oficina de Parques Nacionales y Monumentos Naturales, 1976.
24.- Tamayo F. El Atolón de los Roques. Caracas, 1972.
Referencia:
Parques Nacionales y Monumentos Naturales de Venezuela. Instituto Nacional de Parques –  Ministerio del Ambiente y los Recursos Renovables, Caracas, Venezuela. Diciembre 1978.